Blanca la fiel viuda nalgona 5

Gangbang

Blanca la fiel viuda nalgona 5
El día había culminado y Blanca por fin abrió los ojos, con la cara completamente pegada a su almohada, con ayuda de su mano la despego (para ella era como si una capa de saliva la hubiera adherido a su cara) con el hambre acumulada su estómago le demandaba comida, nuevamente sentía ese dolor en su entrepierna que sintió al orinar, por su ventana vio claramente el cielo iluminado solo por la luz de la calle, comprendió rápidamente que era de noche y se había quedado dormida más de la cuenta nuevamente, con el dolor en su entrepierna pensó la cosa más prudente en ese instante, levantarse e ir al baño, al momento de apoyarse en su cama con ambas manos y levantar su cuerpo, sintió como sus piernas se humedecían rápidamente, así que rápidamente tomando un papel que se encontraba a su alcance lo coloco en su entrepierna y corrió al baño, sentándose de golpe para expulsar la “orina” que aún quedaba, retirando el papel completamente arrugado de su vulva, ojeando con curiosidad vio que se trataba de su foto de bodas, totalmente en shock intento limpiar ese líquido viscoso al cual no le dio la menor importancia, limpiándolo con su fondo y con ambas manos torpemente intentando desarrugarla y dejarla en su estado original, al ver que era imposible se vio limitada a llorar en silencio, culpándose a sí misma, mientras continuaba descargándose en el inodoro, en ese momento su hambre, su dolor, todo paso a segunda estancia, solo le importaba que su foto más preciada había sido arruinada, debido a esto no se percató de que el líquido que recubría completamente ese preciado recuerdo era “semen” mezclado con sus fluidos vaginales, los cuales no contenían ni una gota de orina, de haber prestado atención se percataría de que todo ese flujo viscoso y grumoso que se descargaba en el inodoro provenía del orificio incorrecto, un fluido el cual no llegaba en su totalidad a tener contacto con el agua y se quedaba remanente en los bordes y dejando el agua completamente espumosa con una tonalidad nada parecida a la orina.
Al sentir que todo había sido expulsado y con sus ojos llenos de lágrimas se levantó sin siquiera jalar la cadena, se retiró con la foto en mano, al encontrarse a Edgar en el camino, de una forma inentendible le mostro la foto, el simplemente se limitó a abrazarla y dejarla llorar hasta que pudiera entender lo que intentaba decir, una vez más calmada.
Blanca: necesito que me ayudes, mira es que no sabía lo que era y yo torpemente intente limpiar….
Comprendiendo que no podía decirle que había orinado su bien más preciado y con la cara roja.
Blanca: se ensucio y yo quería saber si podría ayudarme a arreglarla.
Entendiendo la desesperación en la que Blanca se encontraba y sabiendo que era completamente ingenua, decidió aprovechar esa circunstancia.
Edgar: He leído que se tipo de fotos pueden ser limpiadas de diferente forma en caso de saber con qué se han ensuciado, sabrá con que fue manchada.
Blanca: pues, es que yo….
Edgar: Si no lo sabe tal vez no se pueda hacer nada.
Debido a las costras blanquecinas en la foto sabía perfectamente lo que era, pero esa circunstancia era demasiado excitante para dejarla pasar y Blanca aun con el pudor que tenía.
Blanca: Es saliva, me desperté llena de saliva y me limpie la cara.
Edgar: Si es saliva, fácilmente puede quitarla con su misma saliva.
Blanca: ¿Qué?
Edgar: por las costras formadas se ve que no es fresca, para retirarla puede utilizar saliva fresca, siempre y cuando lo haga delicadamente.
Blanca sin pensarlo 2 veces escupió sobre la misma, solo para ser detenida.
Edgar: de esa forma la terminara despedazando, creo que lo más apropiado sea limpiarlo con su lengua muy lentamente.
Blanca aun sabiendo que no era saliva y con asco en la cara, procedió a pasar su lengua delicadamente una y otra vez sobre la foto, la cual para sorpresa de ambos, las costras se estaban removiendo, Blanca aun con asco, pero sabiendo que esos machones blancos eran removidos lamio hasta remover todos y cada uno, dejando la foto completamente arrugada pero limpia.
Blanca: Muchas gracias, no sabes lo agradecida que estoy.
Ella lo abrazo y agradeció por tan generoso acto, sin darse cuenta que se encontraba aun con la cara llena de maquillaje completamente corrido, sus labios rojos como los de un payaso, remarcados con saliva la cual lo recubría como una capa de esmalte y sus ojos que antes de dormir se encontraban con una ligera sombra azul, ahora se encontraban cubiertos hasta después de las cejas, con su fondo subiéndose a más de su cintura a lo cual era más que obvio para su inquilino y la mantenía abrazando con el pene palpitando después de ver tan morbosa escena, la puta que había usado hasta hace pocas horas había limpiado su semen con la lengua sin queja alguna mientras le estaba agradeciendo una y otra vez sin soltarlo para mostrarle ese enorme par de nalgas rojas como un tomate llenas de chupetones, tenía tantas ganas de bajarse el pantalón usarla nuevamente, aunque su pene se encontraba erecto, le dolía tanto, es como si lo hubieran raspado con una lija.
Tan pronto Blanca lo soltó se dirigió a la cocina para satisfacer su hambre, dándole la espalda mostrando sus enromes nalgas bamboleándose de un lado a otro, de entre sus piernas se podían ver las mismas costras que hace un momento se encontraba limpiando, las cuales comenzaban entre esas nalgas y terminaban a la altura de sus rodillas. Completamente excitado la miro con una cara completamente obscena mostrando su lengua, hasta perderla de vista.
Tan pronto ella se retiró el entro al baño, buscando una crema para aliviar el ardor de su pene, tomando la crema que Blanca tenía en su lavamanos, bajándose el pantalón, lo introdujo sumergiéndolo y recubriéndolo completamente, sin ninguna vergüenza lo mantuvo sumergido, mientras sentía el alivio con el envase de crema entre las manos vio el inodoro el cual se veía sucio y con claridad vio los grumos de semen flotando en el agua, incluso en la porcelana del mismo, con esa imagen en la cabeza se imaginó a Blanca expulsándolo de su cuerpo como si fuera la cosa más natural del mundo, se limitó a tomar una foto del desastre provocado por Blanca, limitándose a verlo y dejarlo tal cual lo había encontrado, después de todo ella lo había ensuciado, dejando la crema en su lugar se retiró a su cama ya que en su estado y después de que Blanca le agradeciera tan generoso acto la dejaría tranquila esa noche.
Por otro lado Blanca se encontraba terminando de cenar, estaba tan satisfecha que nuevamente quería ir a dormir, se dirigió al baño para lavarse los dientes y dándose una gran sorpresa al mirarse al espejo, viendo su maquillaje hecho un desastre, se vio a si misma con el fondo remangado hasta el ombligo de inmediato se avergonzó, pensó que con esa cara le había pedido ayuda, prácticamente desnuda y pintarrajeada como una cualquiera, se despojó de su única prenda e ingreso a la regadera de inmediato, enjabonando de inmediato su rostro y su cabello así como el resto de su cuerpo, mientras pensaba en lo ocurrido, es decir ella no quería que pensara que era una cualquiera, una mujer sola buscando en la noche a un joven en esas condiciones, no había manera de que pensara otra cosa, ella ante sus ojos no sería más que una buscona, con estas palabras en su mente termino abruptamente su baño, se lavó los dientes sin pensar en otra cosa, viéndose en el espejo nuevamente, se colocó un poco de crema en su rostro, con solo una toalla cubriendo su cuerpo y con la cara cubierta de crema se dirigió al cuarto del joven, al entrar lo vio hay acostado se acercó un poco con la intención de hablar con él y lo vio hay con el cuerpo desnudo de la cintura hacia abajo, para ver su partes recubiertas de crema, para su mala suerte el chico se despertó de golpe viéndola hay con la cara cerca de su pene, practícame olfateándolo, con la cara llena de crema, muy parecida a la que el tenia untada en su cuerpo, ella estaba hay para decirle que no era una cualquiera, pero todo había salido mal, con la cara roja y llena de vergüenza salió sin decir palabra alguna, corriendo hacia su habitación.
Blanca: Maldita sea, yo queriendo decirle que soy una mujer decente y me encuentra en una situación aún peor, que va a pensar de mí, que entre casi desnuda a restregarme su pene en la cara untándome de crema.
No viendo otro remedio más que recostarse y esperar a que todo quede en el pasado, inconscientemente ella al haberlo visto desnudo se había acercado a míralo, a olfatearlo, ella que no había pensado en otro hombre después de la muerte de su esposo, pero no era ella la que quería acercarse, era su cuerpo, su cuerpo que ya reconocía ese aroma, esa textura, tamaño y sabor, después de tantos años de abstinencia su cuerpo se rehusaba a cooperar con sus pensamientos, aun dormida sus pezones se encontraban erguidos, su vulva ya se encontraba lubricando la entrada y sus piernas se encontraban abiertas de par en par, esperando la visita nocturna de su visitante frecuente, con el cual su cuerpo se había convertido en cómplice de sus perversiones.
Solo unas cuantas horas pasaron y ya había amanecido, Edgar se levantó y pudo ver a Blanca ya despierta lavando el baño, particularmente tallando la tasa, la cual con una sonrisa tonta lo vio y lo saludo como si nada hubiera pasado, desayunaron juntos con un silencio incomodo, poco después Blanca le pidió que dejara toda su ropa sucia en el cesto para lavarla, a lo cual el obedeció, antes de depositar sus prendas en ese cesto vio ese montón de ropa perteneciente a esa madura, buscando un poco pudo encontrar unas cuantas pantaletas enrolladas en una blusa, recordando que hace tiempo él se coló a su patio para poder robarle un par, las cuales durante mucho tiempo las utilizo para masturbarse varias veces, tenía 9 de esas prendas con sus flujos impregnados, decidió tomar las 4 que le parecieron más morbosas y guardarlas, pensando que ella podría darse cuenta fue por las 2 que tenía, estas últimas se encontraban repletas de sus corridas, inclusive estaban tiesas y las anexo a las 5 restantes, retirándose tranquilamente, por un instante se cruzó con esa madura, a distancia pudo ver como separaba la ropa, al llegar a separar su blusa pudo ver en su rostro como cambiaba de semblante, tomando justamente las 2 que había dejado viéndolas hay rígidas y completamente manchadas, especialmente la zona del caballo, las acerco a su rostro para olerlas y continuo su labor.
Mirando su nuevo botín y disfrutando esa fragancia y las guardo para después disfrutarlas, viendo que Blanca estaba muy ocupada lavando la ropa, se acercó a su cuarto y buscando entre cajones hasta encontrar el adecuado, sabiendo que era un ama de casa, no contaba con mucho tiempo, así que vio hay un cajón lleno de ropa interior, empezó a separar los calzones más provocativos como tangas y encajes de los simples, los de abuelita y los de tipo luchador, ya separados estos últimos fueron sus víctimas, en el mayor de los casos separando la costura rompió el elástico ligeramente y después con fuerza jalándolo dejándolo inservible, a otros les separaba las costuras del centro de tal manera que quedaban sin separación para las piernas, una vez realizado guardo todo y se retiró de ese lugar, en el transcurso del día Blanca preparando su ropa para bañarse abría el cajón que él ya había profanado con anterioridad, al ser ella una mujer “decente” la mayor parte de sus calzones eran estilo faja y de abuelita, saco uno tomándolo del caballo, pudo ver que su calzón ahora era una cinta y no otra cosa, con una sonrisa lo tiro al suelo y saco otro, dándose cuenta que estaba despedazado, es como si lo hubieran jalado con mucha fuerza, saco uno más con el resorte separado, decidió que tenía que tirar todos aquellos que ya no le servían y así uno a uno se dirigía al suelo, cada uno que sacaba era inservible, tirando más de una docena de estos, hasta que al fin se quedó con únicamente 8 piezas, contando los que ya había lavado, levanto los que estaban en el suelo y los hecho en el bote de basura.
Al terminar de bañarse se dirigió a Edgar aun avergonzada.
Blanca: Hoy me voy a dormir temprano, crees poder levantarme a la hora de costumbre, debido a que mañana tengo que hacer algo temprano.
Edgar: Si claro cuente con ello.
Blanca: Dirás que pido mucho, pero mañana quiero que me acompañes.
Edgar: No se preocupe.
Tanto a ella como a él les estaban sirviendo las pastillas de mucha ayuda, mientras ella no sentía m*****ias en su espalda el ya no tenía por qué seguirse masturbando, mientras la tenga a ella para desahogarse.
Blanca lista para acostarse se tomó ambas pastillas en presencia de su inquilino y subió lentamente las escaleras, sin darse cuenta que él se encontraba siguiéndola, ya conociendo la reacción de Blanca, se desnudó completamente, abrió la puerta y sin miramientos se metió entre las sabanas, no habían pasado ni 10 minutos en el que Blanca había subido esa escalera y él ya se encontraba desnudo a su lado, torpemente bajo el calzón de Blanca y levanto su camisón, con ella dándole la espalda y la verga palpitando, levanto una de sus piernas y guio a su pene tan profundo como era posible, dando un golpe seco entre esas nalgas las cuales se bambolearon, moviendo a Blanca hacia la cabecera de su cama.
Blanca: MNNNN
Pudo sentir como Blanca intentaba cerrar su pierna, así que decidió mantenerse quieto y sosteniendo esa pierna, impidiendo que se cerrara, al ver que desistía, continúo con otra arremetida.
Blanca: Mmmnnn
Con cada embestida Blanca lo acompañaba con un gruñido, ella estaba lo suficientemente despierta para sentir que algo se introducía en su sexo y lo suficientemente sedada para no mover su cuerpo, ni siquiera tenía fuerzas para abrir sus ojos, lo único que podía hacer era quejarse entre sueños, lo que para él era excitante, así que continuo disfrutando de esos gruñidos.
Blanca: Mmmnnn
Blanca: Mmmnnn
Blanca: Mmmnnn
Blanca: Mmmnnn
Blanca: Mmmnnn
Blanca: Mmmnnn
Blanca: Mmmnnn
Blanca: Mmmnnn
Blanca: Mmmnnn
Aumentando su descaro giro su cuerpo boca abajo, para tomarla de sus anchas caderas y apoyar todo su peso sobre Blanca y sus grandes nalgas, solo para continuar insertando su pene, los ruidos de Blanca entre la almohada eran de menor intensidad, cosa que a él le importo poco, pensando que ella era consciente de lo que estaba haciendo, aumento su fuerza y su velocidad impactándose contra ese par de nalgas varias veces, aun cuando los gruñidos fueron ahogados por el crujir de la cabecera, mientras el arremetía con más fuerza en cada empujón, Blanca se perdía más en sus sueños, sin ser consciente de que su sexo nuevamente cedía y se acoplaba como anillo al dedo a su nuevo portador, abriendo y cerrando con cada embestida, sus nalgas ya habían memorizado cómo reaccionar ante tal situación, lo cual el disfrutaba, sentía como su vagina lo apretaba y succionaba al compás de cada penetración, la mente de Blanca había pasado a ser un estorbo para su cuerpo el cual le reclamaba sentirse vivo nuevamente, facilitando la entrada y garantizando el uso constante, sintiendo como el cuerpo de Blanca le correspondía, lubricando y guiando a su pene a lo más profundo de su cuerpo, continuo bombeando y desahogándose con todo descaro, repegandose lo más que pudo a su cuerpo y relleno esa vulva de semen nuevamente.
Consiente del estado de Blanca se dispuso a dormir en la misma cama, bajo la misma sabana con ambos cuerpos pegado uno al otro, mientras él se encontraba recostado plenamente con una mano apoyada en su glúteo, ella se mantenía boca abajo con la cara sumergida en su almohada, con sus piernas abiertas y el pubis repleto de sus flujos vaginales, rebosando esperma de la vulva, la noche transcurrió tan tranquilamente como las anteriores, con el cuerpo de Blanca siendo rellenado 3 veces más esa misma noche.

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