El Ladron

El Ladron
Es un día cualquiera, estas en casa, en la cocina, preparando la cena, estas todavía vestida con la ropa que te pusiste hoy para ir a trabaja, unos pantanos vaqueros (talla 28 en México) que te quedan ceñidísimos, marcándote tu tanga y una blusa de color blanco, semitransparente ajustada que deja entrever el tamaño de tus hermosos senos.

Estas entretenidas haciéndote la cena, escuchas un ruido extraño, pero no le das importancia pues quieres terminar rápido, para cenar y descansar un rato. Sin esperarlo sientes como una mano enorme te agarran fuerte de tu frente y tira con fuerza para atrás y sientes un frio acero en tu garganta, mientras una voz profunda de hombre te dice
.
– Dame toda la pasta que tengas o te devano el cuello.

En ese momento te quedas imbécil sin saber reaccionar mientras el miedo invade tu cuerpo y tiemblas sin parar, temes por tu vida y vuelves a oír esa voz ronca que dice.

– i Dame la pasta puta!

Con voz temblorosa y temiendo por tu vida reaccionas al oír a ese hombre quitar y le respondes.

– No………oooo, tengo dinero, es….taaaaaa, es casa de una amiga. No vivo acá. Todo lo que tengo esta en mi bolso.

– i Donde esta ¡Te grita al oído, mientras sientes como el cuchillo aprieta tu cuello!

– En la habitación pequeña, le respondes llorando por el pánico.

– i Vamos! Te grita, mientras te agarra de tu pelo y te empuja para que lo guíes mientras sientes la punta del arma blanca en tu espalda. Lo llevas hasta la habitación, enciendes la luz y entre sollozos le dices.

– Estas encima del mueble, y le señalas con la mano temblorosa donde está. Te empuja y caes sobre la cama, amenazante con el cuchillo en la mano, coge el bolso sin dejar de mirarte con una mirada intimidadora y penetrante, tira el contenido de bolso en la cama busca tu cartera en la que solo encuentra 200 pesos.

– ¡Solo esta mierda¡ Da un salto y se te abalanza agarrándote de tu cuello y preguntándote donde está el dinero. Entre lágrimas le dices que no tienes más. Me lo cobrare de otra forma, te dice mientras sientes como pasa la punta de su cuchillo por el escote de tu camisa.

Se levanta y coge lo primero que ve para atar tus muñecas al cabecero de la cama, con los ojos llenos de pánico , te revuelves para que no te ate las manos a la cama, acto segundo con su enorme mano te da un guantazo en la cara, poniéndose tus mejillas rojas de dolor. Te quedas inmóvil presa del pánico, mientras él grita.

– ¡Estate quieta puta!

Termina de atar tus muñecas, y se coloca de rodillas encima de ti, abierto de piernas, mientras pasa el frio acero por tu escote lentamente, mientras su lengua surca tus mejillas, tu sientes sucia y asqueada al sentir su lengua recorrer tu cara. Él busca tus labios sientes como te besa y tu mueves tu cabeza para no sentir sus nauseabundos labios, con su mano agarra tus mejillas, tu cabeza queda inmóvil, hacer fuerza para abrir tus labios y acto seguido planta sus labios en los tuyos y te mete la lengua el fondo, una profunda sensación de nausea te invade al sentir su lengua en tu boca.

Lloras de impotencia y miedo, mientras su boca exploran tu escote, tira su cuchillo al suelo y sus manos magrean tus senos y su lengua lame tus escote. Levanta su cabeza te mira mientras sus manos siguen agarrando tus pechos y te dice.

– ¡Te voy hacer gozar como una perra ¡

Sus manos agarran tu blusa y con un brusco tirón la parte y te agarra tu sujetador con ímpetu y lo baja dejando tus senos completamente al desnudo, con sus enormes manos soba tus pechos, sus manos se aferran fuerte a ellos, mientras los muerde con afán, sientes como su lengua avanza por tus senos y se deleita con tus pezones. Los lame recorriendo su aureola, para después sus labios chupar tus pezones, mientras su mano te desabrocha el botón de tu pantalón y se introduce dentro, acariciando tu tanga. Mueves tu cintura intentado chafarte de esa mano invasora, mientras el levanta su cabeza, y con risa maliciosa aferra más su mano a tu entrepierna mientras te dice.

– Me encanta cuando os hacéis las duras. Te voy hacer gritar como una perra.

Se coloca a la altura de tus piernas y de un fuerte tirón te baja tu pantalón y te lo quita. Te revuelves en la cama maniatada intentado que no se acerque dando patadas en el aire, el agarra tus piernas con sus manos con fuerza y las hunde en la cama las abre y las inmoviliza mientras grita.

– ¡Si tenemos una tigresa rabiosa ¡ Yo te voy a domar toda.

Lame bruscamente con su lengua tu tanga, mientras sus manos aprisionan tus piernas. Mientras tu asqueada intentas librarte, una y otra vez ahonda su lengua sobre tu tanga con rudeza. Rudamente te quita el tanga, abre tus piernas y violentamente te mete toda su lengua en tu coño, chupa tus pliegues y sus labios transitan por tu monte de venus depilado, ante de que su lengua mima tu clítoris, una sensación de placer recorre tu cuerpo al sentir las caricias de su lengua sobre tu vulva, la lujuria y el deseo te invaden el cuerpo, que empieza a arder de fogosidad, un sutil gemido sale de tus labios, mientras él te dice.

– ¡Cómo te gusta puta!

Mientras sus labios chupan tu bultito excitado, se baja los pantalones y coloca su entrepierna excitada sobre tu sexo y empieza a rozar tu concha con su bóxer del que sobresale su enorme verja, mientras mordisquea tus pechos y lame grotescamente tus pezones rosados y duros como piedras, mientras tu casticas tus labios con tus dientes y sueltas sutiles gemidos. Mientras él te dice agarrándote fuerte del pelo.

– ¡Quieres más zorra!
– ¡Dilo!
– ¡Di que quieres toda mi verga!

Ansiosa por mas placer una tímida y minúscula voz le dice que si. Se coloca delante de tu cara de rodillas y vez como la impresiónate cabeza de su pene sobresale del bóxer ajustado, se los baja y con su mano derecha atrapa esa impresionante anaconda, pasándola por tu cara, con su mano izquierda te acara de los pelos y te dice.

– ¡Cómetela toda!

Abres tu boca y te mete su verja intenta metértela toda, pero tú lo frenas con tu lengua, su mano izquierda se dirige a tu entrepierna y sus dedos, tu cuerpo se extrémese, arde de gozo, mientras te dice.

– ¿Quieres esto?!Verdad zorra!
– ¡Pues cómetela toda!
– ¡Trágatela entera puta!

Apartas tu lengua y sientes como entra toda, mientras él te agarra de tu pelo y empuja tu cabeza hasta el final, sientes su capullo en tu garganta, mientras sus dedos masajean tu bultito encendido, una y otra vez tus labios recorren su enorme polla metiéndotela entera hasta el fondo, sintiendo como tus labios chocan con sus huevos.

– ¡Cómo te gusta guarra!
– ¡Te voy a reventar toda!

Saca su polla de tu boca y se coloca de rodillas a la altura de tu piernas, las abre y pasa su verja por tus labios vaginales, gimes de placer, al sentir esa cosa enorme entre tu piernas, te agarra una de tus piernas y con su otra mano sostiene su enorme y dura polla sin contemplaciones te mete toda aquella verga enorme en tu concha húmeda , una y otra vez hunde su tranco inmenso dentro de tu coño, sientes como te abre por dentro, te parte por adentro cada vez que esa anaconda dura y gruesa atraviesa tus cavidades, gritas de dolor, mientras el sigue clavándote su verga una y otra vez, tu coño se va dilatando y del dolor y deseo, pasas a la excitación, al anhelo, a la lujuria, quieres más y que no pare nunca.

– ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhh………….. ¡
– ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
– ¡Párteme, toda!
– ¡No pares cabron!

Le gritas mientras te agarras fuertemente a tus ataduras, un calor atraviesa todo tu cuerpo, enrojeciendo tus mejillas y contrayendo tus músculos. Abre tus piernas y las tira para adelante, colocándolas cerca de tu cabeza, y echa todo su peso encima de ti, mientras su cintura se mueve sin parar como un tren a toda velocidad, embistiéndote como un poseso, taladrando tu coño sin parar.

– ¡Cómo te gusta guarra!
– ¡Te voy a romper tu lindo coño!

Mientras el sigue como un endemoniado perforando tu concha si parar, tu cuerpo empieza convulsionar de placer, tu alma te abandona y tu cuerpo se llena goza, tus ojos se viran, tus agarras con fuerzas con tus manos sudadas a tus ataduras, tus mejillas ardientes y sudorosas y tus labios resecados gritan.

– ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
– ¡Ummmmmmmmmmmmmmmm!
– ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

De tu concha brota el rico néctar de tu felicidad, mientras tu cuerpo sigue moviéndose sin control, el deja caer tus piernas, saca su polla de tu coño mojado, sus labios beben el flujo impregnado en tus muslos, subiendo lentamente, mientras agarra tus piernas, sus labios se acercan a tu monte de venus, mientras tu intentas recuperar tu aliento, deseas la calma, disfrutar el momento, un respiro que él no te deja pues sus labios surcan tu pubis depilado, intentas cerrar tus piernas, pero no puedes pues sus bastas manos las agarra, las aprietan, mientras dices.

– ¡No por favor!
– ¡Déjame respirar!
– De eso nada guarra, te voy a reventar toda puta. Te contesta.

Y sus labios besan tu monte de venus rasurado, sus labios se plantan en tu clítoris excitado, lo besa una y otra vez, mientras sus dedos toscos se deslizan por tus labios vaginales, pringosos, semi abiertos y sin demora los introduce en tu coño, mientras su lengua lame bruscamente tu vulva, sus dedos navegan en un mar de flujo dentro de tu concha, entrando y saliendo sin parar, sin tiempo para recuperar el aliento, tu cuerpo sudoroso vuelve a estremecerse, a temblar de satisfacción, mientras gritas.

– ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
– ¡No pares cabron!
– ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

Y tú te retuerces de júbilo, mientras tu vagina vuelve chorrear el flujo del placer. Si fuerzas y recuperando el aliento, él se pone de rodillas encima de ti y te quita tus ataduras, jadeas intentando recuperar el aliento y te sientes aliviada al sentir tus brazos libres, sin ataduras, mientras recobras el aliento, él apoya su tranca entre tus senos duros, sudorosos, aprisiona su bestial pene entre tus pechos y lo masajea, volviendo se por momentos más dura y enorme, sobresaliendo sus venas, y su capullo rojo el metal, se acerca a tu oído y te susurra.

– Te voy a partir tu lindo culito

Se levanta de encima de tu cuerpo, y fuertes brazos, te dan la vuelta y te pone a cuatro patas, con su enorme mano izquierda azotan tu nalgas, tornándose rojas con cada azote, mientras tu muerdes tus labios para no gritar, mientras con su mano derecha masajea su enorme miembro, su boca muerde tu culito, mientras abre tus nalgas y mete su lengua hasta el fondo. Se unta una simple crema de manos que tienes en la mesita de noche, como lubricante y te dice.

– Abre tu lindo culito guarra, que vas a gozar como una perra.

Tu sumisa agarrar tus nalgas y las separa, abriendo tu culito, cierras los ojos y muerdes tus labios, cuando sientes como la cabeza rojiza se abre paso lentamente hasta entrar toda su cabeza, te agarra fuerte de pelo y tira de él, levantado tu tronco, mientras te dice.

– A que te gusta puta.

Mientras ese enorme tronco penetra en tu culito estrecho, te taladra tu culito una y otra vez, sientes como su grandísima polla te parte por dentro. Mientras te dice.

– Métetela toda zorra.

Tu obediente te mueves tu cintura lentamente, mientras su mano izquierda aprieta tus senos y pellizca fuerte mente tus pezones, mientras sus dedos toscos se introducen en tu coño y los bombea sin parar. Mientras te susurra.

– Más rápido puta.
– Párteme la polla.

Tu disciplinada obedeces desgarrándote tu culito con cada embestida metiéndote esa enorme anaconda dentro de tu culito, mientras soportas el dolor trituras tus labios con tus dientes, mientras sus dedos hurgan dentro de tu coño sin compasión. Saca sus dedos de tu coño mojado y sus manos te empujan y te ponen a cuatro patas, te agarra de tu cintura y sin avisar empieza a embestir tu culito sin piedad. Mientras dice.

– A sin te gusta zorra.
– Te voy a reventar tu culito.

Mientras te rompe tu culito estrecho, sin parar penetrándote su enorme verja sin compasión con toda tu fuerza, mientras tu cuerpo se mueve con cada embestida y tus senos bailan al son, agarras las sabanas con fuerza y tus dientes muerden fuertemente tus labios para no gritar con cada empuje. De repente saca tu tranca de du culo estrecho y se pone en tu cara mientras dice.

– Chúpalo guarra
Tu boca succiona esa enorme tranca y tus labios lo recorren sin parar sintiendo sus venas hinchada, mientras él te agarra del pelo y empuja tu cabeza. Mientras grita.

– ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh!
– ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

Y sientes una explosión de leche caliente que estalla en tu boca y cae por tu garganta.

fin

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