LA VERDADERA INICIACION.

LA VERDADERA INICIACION.
Crecí en un tipico hogar de la década de los ochenta, con una rígida formación impartida por unos intraficables padres europeos inflexibles con las normas de la casa y en donde el sexo era mas que un tabú, su mención era casi pecado mortal.

Mi adolecencia transcurrió como la de cualquier otro chico de mi edad entre deberes escolares, clases y una que otra fiesta y escapada con los amigos. Novias no muchas y de sexo no mas alla de algun magreo furtivo, acompañado de muchos besos, manoseos y toqueteos que indefectiblemente terminaban siempre en lo mismo: dolor de cojines y repetidas pajas en el baño de mi casa.

Ya llegado a los 18 años, algunos horizontes se habían ido ampliando, pero el sexo pleno, aun no aparecía en mi vida.

En mi casa, llevaba muchos años trabajando como señora de servicio una matrona dominicana a la que conocíamos como La Taty. Era una mujerona negra tan ancha como alta, con unas tetas inmensas y un culo no menos grande y que se bamboleaba y empinaba a cada paso que daba, estaba bien entrada en los 50 años. Ella era la que se encargaba de las cosas de la casa, entre esas cosas, mi hermano y yo.

Ya para aquella época, habia comenzado yo a experimentar con el tabaco, claro en mi casa nadie sabia ni debían saber nada, ese era otro tabú, asi que por las noches me escabullía a la terraza de la casa a fumar uno o dos cigarrillos que durante el dia habia hurtado furtivamente a mi padre o a mi hermano. Para llegar a aquella terraza debía subirse por unas escaleras al fondo de la casa. Justo al lado de esas escaleras estaba la habitacion de La Taty.

Aquella habitacion tenia un ventanuco muy elevado del suelo para ventilar el cuarto. Muchas veces, en esas noches de fumador novato habia reparado en el ventanuco o claraboya sin prestar mayor atencion ya que la luz de esa habitacion a esas horas de la noche siempre estaba apagada. Pero aquella noche no. La luz estaba encendida. Prendími cigarro y desde lo alto de la terraza fije mis ojos en la claraboya que esta vez estaba iluminada por la luz de adentro de la habitacion. Lo que vieron mis ojos me dejo petrificado. Alli estaba la Taty, inmensaechada en su cama, con los inmensos muslos muy abiertos y agarrando a manos llenas su entrepierna, frotando y frotando. Tambien pude ver un atisbo de aquellas inmensas y ffláccidas tetas negrisimad rematadas por unos inmensos pezones mas negros aun. Mi sentidos se concentraron todos instintivamente en la faena de la Taty y tambien instintivamente mi mano ssoltó el cigarrillo que se consumía sin darle una calada y se dirigió a mi bragueta, encontrando alli un guevo durísimo, enhiesto y grueso producto de una de las erecciones mas intensas que habia experimentado.

La Taty mientras seguía frotándose el coño con locura y a veces su mano casi desaparecía dentro de aquel inmenso y viejo coño, mientras movía el abultado vientre arriba y abajo al encuentro de sus manos, hasta que de pronto su rollizo cuerpo fue presa de espasmos y sacudidas mientras dejaba escapar unos quedos grititos guturales y sus muslotes aprisionaban aquellas manos que minutos antes habíantratado tan bien su coño. Como es de esperarse, yo me pajeaba tambien como si el mundo fuera a acabarse, ddeshaciéndome en un interminable chorro de leche que parecía me salia del fondo de mis juveniles bola.

Espere a que la Taty apagara la luz y baje las escaleras de puntillas, al pasar frente a su puerta, esta se abrió y con una voz baja pero autoritaria me dijo:- Ayyyyy bendito el señorito estaba fumando y vigilandome mientras yo hacia mis cosas- baje la cabeza y no conteste. Volví a escuchar su voz diciéndome que entrara a la habitacion que queria hablar conmigo. Le obedecí sin chistar.

Nada mas entrar a su cuarto ella encendió la luz, acto seguido desabrocho la bata que la cubría y la tiro al suelo dejando a mi vista toda su enorme desnudez. Se acerco a mi y sin decir nada tomo mis manos y las puso una sobre cada tetaza y me indico como acarciarcelas y lues y mientras yo amasaba aquellas bolas de carne y sus oscuros pezones, bajo sus manos a mi bragueta habiendo el zipper y liberando mi miembro que otra vez a punto buscaba nuevamente pelea.

Con una agilidad impresionante para su edad y sus kilos se arrodillo ante mi y de un golpe hizo desaparecer mi parado guevo en su boca, comenzando a succionar y meterlo y a sacarlo de su boca con movimientos suaves pero firmes. A mi me temblaban las piernas de puro placer, era la primera vez que me la chupaban! Dios! Era como si impulsos eléctricos me recorrieran todo el cuerpo. La Taty chupo, lamió y acaricio mi pene a placer hasta que por alguna señal debió darse cuenta que estaba a punto de correrle y dejo de mamarme de inmediato.

Entonces se incorporo, se acerco a la cama y se tumbo boca arriba con sus piernas muy abiertas, me indico por señas que me acercara y me pusiera entre aquellos negros muslotes. Con una mano tomo mi babeante pene y lo guió hasta la entrada de aquel inmenso coño, oscuro, brillante producto de los jugos sexuales que de el salían. Una vez alli, con solo empujar un poco mi guevo entro deslizándose suevemente dentro de aquel suave coño gordo y peludo. Ella comenzo a mover sus caderas hacia adelante y hacia atrás invitándome a bomnearle duro la cuca. Que placer tan brutal! Entraba y salia de ella con frenesí, ella parecía poseída, aquel gordo cuerpo se estremecía a cada bombeada. Yo estaba demasiado editado y no me pude contener, mi cuerpo se puso tenso, senti como si la cabeza se me separaba del cuerpo a a la vez que descargaba toda la leche que tenia dentro de su cucota. La Taty impidió que me separase de ella, apretándole con sus piernas y a los pocos segundos sentía como se estremecía y se tapaba la boca con una mano para ahogar un grito de placer.

Una vez menos agitados, nos lavamos y nos vestimos. Abrió la puerta de su habitacion y me hizo señas con su dedo de que subiéramos a la terraza. Asi hicimos y estando arriba, La Taty saco del bolsillo de su bata una cajetilla de cigarros, me ofreció uno y se llevo otro a la boca, me dio lumbre y encendió el ella. Fue entonces que le dije:Taty no me acuses con mama de que fumo. Ella soltóuna bocanada de humo seguida de una gran carcajada y me contesto: – Tranquilo señorito que nadie se va a enterar asi ccomo nunca se han enterado de todos los cigarrillos que me he fumado aqui con su hermano..

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