Tiñendo el cabello de mi hijastra “PIOLÍN&quo

Tiñendo el cabello de mi hijastra “PIOLÍN&quo
Esto es una cosa que ya lo había hecho otras veces pero en este caso me arriesgué un poco más.

El otro día Piolín, mi hijastra (36 años) me comentó si podía echarla una mano para teñir su cabello.
Por supuesto, la dije.
Fue a su cuarto a colocarse la bolsa negra de basura cortada por la parte superior para la cabeza y otros dos cortes laterales para los brazos mientras yo en el cuarto de baño iba preparando la mezcla.
Entró al baño (que está separado del principal por un par de habitaciones) y como siempre expectacular.
La bolsa ajustada a su cuerpo, tapando medio trasero, con un short de cama, con la melena fuera y esos dos botones de los pezones que se la marcaban atraves de la bolsa.
Mi paquete (como en otras ocasiones) ya empezaba a notarse significativamente.
Se sentó en el lavabo frente al espejo y comencé a extenderla el producto con los guantes, ella con los ojos cerrados mientras yo la miraba esos sensuales labios, esos pechos y esos pezones que se la marcaban y que me estaban volviendo loco.
Parece que esta bolsa es algo más pequeña que otras veces, no? Te queda más ajustada (la dije)
Si ya me he dado cuenta, respondió.
Terminé, me quite los guantes, y saíí (como siempre) mientras ella marchaba a su cuarto a esperar los 20min que se requiere para tomar la tonalidad.

Aquí es donde viene lo del riesgo que comentaba al principio del relato.

En otras ocasiones ahí terminaba mi trabajo, pero en esta (aunque mi esposa estaba haciendo una pequeña siesta) estuve pendiente de que Piolin saliera de su cuarto para ducharse y la pregunté.
Quieres que te ayude a ducharte?
No me vendría mal, pues al final cómo no me veo bien siempre me dejó algo manchado por la parte de atrás, pero y si se levanta mi madre?
La hice con el dedo la señal de silencio y ya dentro del baño la dije.
Tu madre solo oirá el ruido de la ducha.
Ya se había quitado el short y estaba con las nalgas al aire, solo con la bolsa.
Dios, que culo!
Se quitó la bolsa y yo creí que me daba algo, que ricas tetas, teníais que verlas.
Grandes pero no en exceso con unos botones puntiagudos tirando a café que no me quedó más remedio que calibrarlos mientras la aclaraba.

Pepi, es el pelo lo que tienes que aclararme, dijo!
Si cari, pero es para que no te quede marca por delante!
La deje el acondicionador del pelo puesto y me dijo!

Mientras tanto, quieres rasurarme el pubis? seguro que tú llegas mejor a sitios donde yo no llego!
Dios, no me lo podía creer!

Puso una pierna al borde de la bañera y me dejó aquel papo a mí disposición.
Comencé a rasurarla y me dijo!
Hazlo a fondo.
La eché un poco de jabón alrededor de su vagina, la metí dos dedos y notè cómo se estremeció al sentirlo y comencé a afeitarla esos labios carnosos.
La muy puta, se convulsionaba al sentir el filo de la maquinilla rozándola y mis dedos presionando.
La aclaré con el agua y comencé a darle crema hidratante por todos los sitios hasta encontrar el botón del clítoris.
Ahí fue el éxtasis.

La comenzaron a temblar las piernas mientras yo se lo frotaba, la metía los dedos frotando la pared de la vagina con movimientos rápidos y volvía a centrarme en ese botón.
Creí que se desplomaba de gusto y comenzó a correrse en mi mano.

De repente sentí como de su meato salía un chorro de orina mientras la seguía frotando su clítoris y metiendo los dedos cada vez más (incluso llegué a tocarla la cabeza del útero).

Se puso de rodillas en la bañera y me dijo:
Gracias Pepi, ya termino yo de aclararme del todo, gracias por tu completo.
La pasé la mano de nuevo por los pechos, el papo y la di un azote en las nalgas.

Hasta la próxima PIOLÍN.
Hasta la próxima Pepi, gracias…..

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