EL CABRON DE MARIANO

EL CABRON DE MARIANO
Pensaba mirar alguna película y después masturbarme antes de irme a la cama… sola. Pero mis planes cambiaron un poco, cuando me llamó Mariano, un compañero de oficina
Era un muy buen tipo; unos años menor que yo; todavía soltero y que se creía todo un galán de telenovelas… Era simpático; muy eficiente y buen compañero.
Su único problema era que se había obsesionado conmigo y no dejaba de perseguirme por la oficina; diciéndome que jamás otro hombre podría darme tan buen sexo como él…

Por supuesto, todos los días me invitaba a ir con él a un telo; pero yo siempre conseguía evadir su acoso con excelentes excusas…
Me vestí discretamente; estaba caliente pero ello no significaba que me encontraba tan regalada como para ir directo a coger…
Me puse una pollera de corte mediano, que dejaban ver gran parte de mis largas piernas. Me miré en el espejo y pude ver que, de todas maneras, Mariano me iba a querer coger,
sin importarle demasiado cómo iba vestida… Terminando la cena y, mientras degustábamos un buen café; descubrí que mi compañero de oficina era bastante zarpado; mucho más
de lo que parecía ser durante el horario de trabajo.

Empezó diciendo que había escuchado por ahí que mi esposo estaba de viaje y entonces se imaginó que yo estaría desesperada por un buen polvo. Solamente puro sexo y solamente
eso… Lo paré en seco, retrucándole que un hombre debía ser muy hombre para llevarme a la cama.
Mariano se largó a reír y me aseguró que él era bien hombre y muy buen amante; por lo tanto, a una hembra fogosa como yo, podría arrancarle siete orgasmos en una sola noche.
Fue mi turno de reírme a carcajadas, diciendo que mi esposo era un amante excepcional y que me hacía experimentar hasta cinco muy intensos orgasmos, cuando yo quería tenerlos…

El tipo me estaba provocando y desafiando, solamente con la intención de llevarme a coger… Mariano siguió degustando su café y apurándome…
Me decía que yo no me animaba a dejar que él me robara esos siete orgasmos en una sola noche. De repente sentí que la concha se me humedecía…con la sola idea de ir a coger
toda una noche con ese chico. A pesar de mi tremenda calentura, yo no me decidía. Finalmente Mariano propuso que lo decidiera el azar.

Sacó una moneda y me dijo que, si salía cara, buscaríamos un telo cercano; si salía cruz, cada uno se iría a su casa a masturbarse por su lado.
Asentí con mi cabeza, rogando que saliera cara… y por supuesto, eso fue lo que salió. Mariano sonrió satisfecho y yo lo miré con cara compungida, mezcla de pobrecita yo,
putita asustada y esposa entregada…

Apenas subimos a su auto, Mariano comenzó a sacarse las ganas que me tenía hacía rato. Me acarició los muslos, tratando de meter su mano por debajo de mi falda. Yo tenía
las piernas cruzadas; pero el tipo me tocó tan expertamente, que se abrieron solas… Sentía sus dedos recorriendo los pliegues de mi tanga.
Apenas entramos a la habitación, nos quitamos la ropa directamente. Mariano me había prometido sexo; solamente eso, sin cariño, ni amor, ni otras pavadas.

Mariano se acercó con su slip todavía puesto. Se adivinaba algo grande allí adentro. Alargué mi mano a ese bulto que asomaba y me atreví a sacar a la luz una verga bastante
larga y gruesa. Le dije que la tenía muy, muy grande y que ese detalle no me lo había contado antes de lanzar la moneda al aire. Pero él sólo se rió y me empujó por los
hombros hasta hacerme poner de rodillas.

Metí todo lo que pude su verga en mi boca, hasta casi ahogarme. A pesar de todo, le pude dar una buena mamada.
Después me lanzó boca arriba sobre la cama, me separó los muslos y me regaló una experta chupada de concha; agregando enseguida sus dedos.

El muy hijo de puta me robó el primer orgasmo en menos de dos minutos. Me subí sobre él y, a pesar de mi lubricación, sentí un leve dolor cuando me metí esa verga en mi
hambrienta concha, Comencé a gemir mientras cabalgaba esa magnífica pija y esta vez acabamos juntos. Mariano se acercó con su slip todavía puesto. Se adivinaba algo
grande allí adentro. Alargué mi mano a ese bulto que asomaba y me atreví a sacar a la luz una verga bastante larga y gruesa.
Le dije que la tenía muy, muy grande y que ese detalle no me lo había contado antes de lanzar la moneda al aire. Pero él sólo se rió y me empujó por los hombros hasta
hacerme poner de rodillas.

Metí todo lo que pude su verga en mi boca, hasta casi ahogarme. A pesar de todo, le pude dar una buena mamada.
Después me lanzó boca arriba sobre la cama, me separó los muslos y me regaló una experta chupada de concha; agregando enseguida sus dedos.
El muy hijo de puta me robó el primer orgasmo en menos de dos minutos. Me subí sobre él y, a pesar de mi lubricación, sentí un leve dolor cuando me metí esa verga en mi
hambrienta concha. Comencé a gemir mientras cabalgaba esa magnífica pija y esta vez acabamos juntos.

-“Te has corrido cariño, yo tampoco puedo más”, añadió el. “Me corro, joder es el coño más cojonudo que he probado en mi vida… ¡Vaya cantidad de leche te voy a echarrrr!
Aún aguanto un poco… Te aseguro que este coño ya no es el del principio, pero a mí me gustan más así, bien abiertos y tragones y siempre con ganas de más y más leche
dentro. Chochos que disfrutan sólo con grandes pollas y no con las de casa, a las que apenas sienten cuando las tienen dentro”.

-“Dame tu lecha cabrón… no pares hasta llenarme” -“Aahhhh, cabrooooón. Sácalaaaa, sácalaaaa Mariano…. Siento tu lecheeeee…”, le digo mientras percibo como eyacula el semental,
aquello parecía una monta del toro a su indefensa vaquita.
-“¡Qué corrida…! ¡Qué corrida… como en la vida! Te estoy echando dentro la leche de una semana”, dice dándome un cachete en las nalgas y eyaculando como en lo más profundo
de mi coño….

-“Eres un cabrón hijo de puta… Mariano ¡Joder noto como me hierve tu leche dentro!”, le digo entre gemidos fuera de mí… “¡Llénamelo, llénamelo entero hasta la matriz…!”
me oigo atónita como una vulgar puta adolescente.

-“¡Aaaahhhh…Toma, tomaaa! ¡¿Sientes su calor tibio y los bichitos correr…?! Te he metido millones de para que no te falten…Hoy has ganado el premio gordo y te he hecho
millonaria”.

-“¡Me matas Mariano, me matas, cabrónnnn!” Pero él además tenía otra idea, me sacó su verga y se puso a un lado con el falo en su mano y buscando mi boca.-“¡Ábrela!” Me indicó,
casi ordenándome.
Yo acerqué mi boca y la abrí casi automáticamente, estaba poniendo su glande en mis labios cuando sentí un último chorrito de esperma salir de su verga, Mariano me tomó de
la cabeza para que no la retirara, así final de corrida la hizo en mi boca… una parte de su engrudo quedó sometido a mi cerrado coño y la otra parte la tragué directa a mi
estómago. Como si no hubiera sido nada, , él con los cojones vacíos y yo llena de leche por el coño y la boca. Tras el postre se fue hacia la planta baja, sin decirme nada.
Yo me quedé allí acostada sobre la cama a pasar la siesta medio desnuda, con las piernas y la vagina abiertas, con el regusto aún del semen en de Mariano mi boca, pero sobre
todo ……….. satisfecha
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