El chico de mantenimiento

El chico de mantenimiento

Ser el chico del mantenimiento, tenia sus cosas buenas. Una de ellas era
que tenia acceso a casi todo el edificio, eso incluia despachos personales.
Tambien tenia sus previlegios. Habia visto algun que otro encuentro amoroso
entre ejecutivos y secretarias. Tambien tenia la posiblidad de usar zonas a
las que el personal no tenia acceso.

Aquella mañana era de las que no tenia incidencias urgentes y llegaba mas
tarde de lo habitual. Como siempre intentaba vestir lo mejor que podia
fuera del trabajo, pues una vez dentro de las oficinas, el mono marron de
trabajo lo catalogaba rapidamente como el chico del mantenimiento. Quizas
fue por eso que una de las muchas chicas que siempre estaban esperando para
realizar una entrevista, lo confundio con alguno de los empleados de
recursos humanos. Y no era una chica cualquiera, era una particularmente
atractiva, muy bajita, de pelo muy negro y liso, muy delgada y piel blanca.
No
– Perdona, venia ha por lo de la entevista.

Vio como se habia separado del grupo intentando ganar algun punto. No quiso
decirle que se habia equivodado por completo. Al contrario, al ver que
estaba coqueteando con el, dejo que siguiera pensando que el era alguien.
Las demas la miraba con un tono de rabia y envidia.

– A que entrevista venias?- Le dijo poniendo su mejor sonrisa.

– Vengo a por la oferta de secretaria direccion departamento calidad.

Por los murmullos del resto, penso que era la oferta de aquel dia, no era
una oferta normal, era una de las buenas. De ahi que todas las chicas
fueran tan guapas y atractivas. Pero para aquel puesta aquella chica bajita
no tenia mucho que hacer ante las tias altas de pechos grandes que se
presentaban. El sabia que necesitaba una secretaria para ser seleccionada.
Pero penso que aquella chica podia querer conpensar su falta de tamaño con
iniciativa y quiso seguir jugando.

– A ver, dejame ver.- Le dijo pidiendole el curriculum.

Ella se lo entrego con una sonrisa aun mas coqueta.

– A si, Ana.

Vio que tenia solo ventiun años, y que su formacion no era muy extensa. Aun
estaba en la universidad. Tenia aun menos posibilidades que el de ser
escogida.

– Si, espera un momento ahí.

Le indico que se sentara en un sillon hubicado en la otra punta de la sala
y le devolvio el curriculum. Cuando ella se giro, observo que tenia un
culito increiblemente pequeño y bien formado, marcado por unas mallas
ceñidas que no dejaban nada a la imaginacion. Era la unica que no llevaba
falda.

El se metio por una puerta rapidamente sin dar tiempo a que las demas
pudieran decir nada. Y penso que podia hacer. Las chicas aquellas podian
estar toda la mañana esperando, lo habia visto otras veces. El responsable
de recursos humanos podia ser un autentico cabron cuando queria.
Seguramente no se presentaria hasta las doce de la mañana y aquellas chicas
podian estar esperando mas de dos horas hasta ser atendidas. El podia
seguir el juego, tomar las llaves de uno de los despachos menos utilizados
y hacer pasar aquella chica que habia conseguido ponersela dura.

Asi que sin cambiarse de ropa, paso por los pasillos que no se usaban y se
colo en el despacho que daba a la sala donde estaban esperando todas las
chicas, y que se usaba como una especie de sala de visitas de segunda
categoria.

– Pasa Ana, pasa.- Le dijo asomandose por aquella puerta.- Vosotras esperar
alli, esto es otra cosa.

Sabia que las otras chicas tenian que seguir pensando que estaban en el
sitio correcto.

– Entonces, ¿no es para el puesto secretaria de Direccion de calidad?

El se invento rapidamente una historia.

– Yo no soy de Calidad, pero al verte, he pensado que igual querias
trabajar para mi.

Quiso hacer enfasis en que se habia fijado en ella fisicamente. Y por la
cara de ella, parecia que habia entendido perfectamente.

– Sientate.- Le indico.

El se sento el la butaca del otro lado de la mesa y se recosto como si la
entrevista fuese de poca importancia.

– ¿Y para que puesto seria?- Le indico ella aun mas coqueta al darse cuenta
que funcionaba hacerse la interesante.

– Pues secretaria personal. Poca cosa. Ser mi secretaria.

– A bien, estupendo. Me encantaria ser su secretaria.- Dijo aun mas
encantadora mientras se quitaba la fina chaqueta que llevaba e intentaba
enseñar el poco escote que tenia.- Perooo! ¿Exactamente de que departamento?

Se dio cuenta que tenia que encontrar algo con lo que convencerla, pero se
habia quedado en blanco.

– EeeH! pues bien. Es direccion estructural.

– ¿Direccion estructural?

– Si, yo me encargo que funcione todo el edificio.

– Y ¿cual seria mi trabajo?- Se dio cuenta que parecia que la entrevista la
estaba llevando ella.

– Ya te lo explicare luego- La corto- Dejame ver tu curriculum de nuevo.

Ella se lo paso y espero ansiosa que el lo revisara. El se fijo en sus
datos de contacto, intentando memorizar su telefono.

– No estas casada, sin hijos supongo.- Quiso remalcar que le interesaba de
forma personal.

– No, sin hijos.- Se rio.- Ni novio.

Se sorprendio de lo complice que era ella de sus indirectas. El se fijo en
otro dato que no habia visto antes.

– ¿Eres vailarina?

– Bueno, de discoteca. Tambien animadora en fiestas. Me gusta vailar.- Ella
al ver la cara de el, enseguida penso que aquello podia ser un problema.-
Eso no imprta para el puesto, ¿verdad? Quiero decir que no representa un
inconveniente.

– No, no, al contrario. Puede que incluso en algun momento sea necesario.
Nunca se sabe- Y dejo que ella pudiera volver a sonreir. Igual en algun
momento te pido que me enseñes que tal se te da.

Volvio a la postura de ponerse interesante con ella, que supiera que le
atraia.

– Si quieres te hago una demostracion ahora mismo.

– Vale, vale.- Dijo riendo.

Ella se levantó y dejo la silla a un lado. Dejo la chaqueta y la carpeta en
la silla y se planto en medio del despacho.

Se puso de espaldas a el y comenzo a mover el trasero con movimientos
sensuales. Cuando se inclinaba, veia remarcado por el pantalon ceñido, el
bulto que formaba su coño. Continuo realizando un vaile sensual en el que
todos los gestos eran provocadores. El salio de detras de la mesa y se
sento en una de las sillas cerca de ella. Asi pudo ver en primera persona
como se movia. Ella no vailo cogida a el como esperaba, se mantubo muy
cerca, enseñandole todo su cuerpo pequeño y delgado, pero no lo toco. Eso
lo puso aun mas cachondo, y cuando quiso dar cuenta, la tenia completamente
dura, mas de lo que pudiera recordar.

– Ostras, vailas muy bien. Y tienes un cuerpo precioso.- Ahora no queria
ligar con ella, queria follar con ella. Alli mismo, en ese momento.

– ¿Eso de ahi significa que estoy contratada?- Le señalo el paquete de
entre las piernas mientras se reia.

– Esto significa que casi estas contratada, pero aun falta una prueba.

– Lo que quieras.

– Lo que quiera? -Vio que ella mantenía la misma sonrisa coqueta- Pues quiero verte desnuda?

Comprobó con cierto pánico cómo la cara de ella cambiaba.

– Es necesario para el puesto?

– Claro que lo es- se alejo de ella para no presionar- quiero ver como es tu cuerpo. Pero tranquila, nones necesario quitártelo todo.

– Bueno si es necesario.

Se sorprendio con que facilidad ella había aceptado. Sentado en la butaca observo cómo ella iba descubriendo poco a poco su cuerpo. Llevaba un conjunto de ropa interior infantil que aún le excito más. La invito a sentarseben la mesa. El cogio la silla en la que ella se habia sentado anteriormente y se sentó quedando a la altura de sus piernas.

– Ya has visto como me has puesto, ¿no? Normal que quiera comprobar si vales para otros trabajos.

Aunque aún un poco asustada volvía a sonreir. Incluso separo ligeramente las piernas, no lo suficiente como para poder ver nada, pero si lo justo como para que el quisiera meter la cabeza entre sus muslos. Estando allí, tan cerca, el pudo observar el precioso cuerpo de la chica. Su blanca piel, y los duros peones asomando de unas pequeñas tetas tapadas por la fina tela del sujetador.

– Te masturbas?

No sabia de donde había sacado la idea. Debería aprovechar la situación para follarsela, en vez de preguntarle si habitualmente se satisfacía sola.
Ella afirmó con la cabeza y separando sus piernas deslizo una de sus manos por encima de sus bragitas. Quiso corregirle y decirle que solo le habia preguntado si lo hacia, pero al verla cómo se rozaba el coño por encima de la tela, dejo que siguiera.
Entonces fue cuando decidió pasar a la acción y rozando suavemente sus piernas alargó una mano para acompañar los movimientos de su masturbacion. Ella estaba completamente entregada a si misma, y el pensó que jamás nunca ninguna tía la habia puesto tan cachondo.
Decidio que era hora de empezar lo serio. Le quito las bragas y se colocó entre sus muslos. Quería ver y comer aquel pequeño coño rosado y blanquito.

Ella se dejo hacer tumbada sobre la mesa con las piernas abiertas y la cabeza de el entre los muslos.

El intentaba atrapar entre sus labios el clitoris, más como juego que como verdadera intención de probocarle placer. Aun así, a gustar por los gemidos suaves y dulces de ella, el trabajo lo estaba haciendo bien.

No podía aguantar más con la polla dura entre los pantalones y aprobecho que ella en un orgasmo relajaba la presión que hacía con los muslos contra su cabeza, para retirarse y sacarla en todo su esplendor.

-Quieres probarla? Le dijo enseñandole la dura polla

Ella afirmó con la cabeza, y para su asombro se arrodilló ante el y la tomo entre las manos jugando con ella.

-Tiene una cabeza enorme. La tienes muy grande.

No se consideraba un tipo bien dotado, pero tenia que reconocer que tal y como estaba de salido y con la polla entre aquellas pequeñas manos, parecia que fuese todo un actor de cine porno.

-Puedo? -Le pregunto ella mientras comenzaba a chupar lentamente la cabeza.

Sentía que iba a explotarle en la boca. Lo hacia con suavidad y delicadeza, pero al mismo tiempo disfrutaba comiendosela.

No podía aguantar aquella comida, deseaba inundarle la boca de semen, pero no follarse aquella tía, era delito, así que la levantó, le dio la vuelta, la apoyo contra la mesa y tomo su pequeño culito en pompa y comenzo a penetrarle el coño.

Mientras la penetraba en profundidad lentamente intentando retrasar al maximo el momento de correrse, se dio cuenta lo pequeño que era el culo que Tenia entre sus manos. Un culito bien formado, que sus manos cubrían casi por completo. Pensó que habia conocido mujeres con tetas más grandes que aquel culo.

Comenzo a jugar con el, aprovechando que ella estaba de nuevo pérdida en aquellos orgasmos sensuales. Separando las nalgas descubrio un ano rosado y pequeño que pedía a gritos ser penetrado.

Sin hacer caso a las quejas de ella, retiro de su coño una polla empapada en flujos vaginales y apunto su enorme grande directamente a la entrada de su año.

Estaba muy apretado, era un culo virgen. Cuando consiguió entrar por primera vez, ella dejo escapar su primer grito, mezcla de excitacion, placer y por supuesto bastante dolor.

Cuando volvió a penetrarla, ella gritó de nuevo, pero no hizo ningún gesto de querer parar.

Con la tercera embestida se dio cuenta que no podía follarsela así, pues pronto alguien la escucharía.

La saco, y vio como ella se relajaba, pero aun se mantenía en la postura suplicando que le hiera algo diferente. Le dio la vuelta, la tumbo sobre la mesa y esta vez la penetró de cara tomando sus muslos con las manos.

Mientras la follaba, ahora rapidamente para terminar por fin, se fijo en aquel rosado coño que estaba completamente dado de sí por la presión de su polla. El flujo de ella era abundante y cada vez que la penetraba hasta el fondo, sentía su ingle mojarse.

-Me voy a correr- la informo.

-Correte, correte, donde quieras pero no dentro por favor.

Era la unica vez que se oponía a algo. Le dio un poco de rabia, pues aquel coño era para follarselo mil veces y llenarlo cada una de las veces.
La saco algo cabreado pero con una idea clara. Se subio sobre la mesa, se arrodilló sobre la cara de la chica y comenzo a masturbarse. En pocos segundos comenzo a salir el primer chorro que ella recibió de lleno en la cara, y tras un primer impulso de repulsión, se giro y tomando la polla con una mano, se la metio en la boca para que el resto fuera dentro de ella. Comió y trago hasta la última gota, y tras terminar, con la cara y los labios brillantes por la humedad del semen, le pregunto.

– Supongo que ahora podre irme a la entrevista de verdad no?

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