La alumna del Proyecto Fin de Carrera

La alumna del Proyecto Fin de Carrera

Estoy sentado en mi despacho del departamento de proyectos, corrigiendo algunos trabajos cuando de repente alguien llama a la puerta. Desde mi reciente divorcio no me preocupa pasar poco tiempo en casa, para estar solo, prefiero el despacho que al menos veo a gente…?

– Adelante, está abierto.?
Entras con timidez, como temiendo m*****ar.?

– Vaya. Hola Laura, Cuanto tiempo sin verte ¿qué te trae por aquí??
– Hola, quería preguntarte si quieres llevarme el PFC. ¿Te acuerdas de los nombres de todos tus alumnos? Hace más de tres años que me diste clase…?
– No, no tengo tan buena memoria, solo me acuerdo de los que sabían razonar sus decisiones como tú y especialmente si además lo hacían con una sonrisa como la tuya.  ?
– Vaya, gracias.?
– Pero siéntate y me cuentas el tema de tu Proyecto Fin de Carrera, será un placer llevártelo.?

Te sientas a mi lado y me empiezas a contar lo que vas a hacer, mostrándome algunos bocetos preliminares en tu portátil. Estamos muy pegados y me llega, como una brisa fresca que entra por la ventana, el olor de tu perfume, no sé muy bien como describirlo, mi pituitaria no es mucho de distinguir matices, pero cuando algo le gusta, le gusta… y tu olor es encantador, fresco y jovial, o tal vez, al asociarlo a tí le asigno esas características.

?Empiezas con tus apasionadas explicaciones, a pesar de que solo son unos bocetos previos la idea te tiene entusiasmada, y aunque habrá que pulir cosas por el camino, lo cierto es que tienes motivos para estar entusiasmada, me parece un enfoque muy atrevido pero justificable. El tiempo nos pasa volando, llegaste a primera hora de la tarde y ya es hora de cerrar.

?Fijamos un horario de tutorías y nos emplazamos para la siguiente semana. Me ofrezco a llevarte a casa, porque el último bus acaba de pasar, pero me dices que has venido en tu propio coche. Nos despedimos con dos besos, como si fuésemos compañeros, más que tutor y alumna, y es que, en cierta medida, estás a solo este proyecto de ser una colega de profesión.?

Me paso la semana deseando volver a verte, tu sonrisa, tu desparpajo, tu frescura, y como no, también tu belleza, me resultan muy atractivas, ahora que soy un hombre libre de nuevo, y tú no eres ninguna niña, no habría nada malo ni siquiera éticamente reprochable si intentase algo contigo, como tutor del PFC no tengo ninguna relación de poder, soy más un asesor que un profesor en esta tarea.?

Cada vez que vienes trato de leer tus señales, a ver si recibo alguna, siempre he sido muy torpe interpretándolas, y no quiero precipitarme, intentar algo sin que tú estés en la misma onda y que te sientas ofendida o acosada, de modo que dejo pasar el tiempo a ver que ocurre…?

Hoy hace mucho calor, entras en el despacho con un vestido de tiras, no se si es que yo ya veo fantasmas o es que ya te has cansado de sutilezas, pero te noto más coqueta que lo habitual, apoyas tus manos sobre mis brazos mientras me explicas tus avances, haces pucheros ante mis correcciones, y de repente, sin saber muy bien como ni porqué me encuentro contestándote a preguntas sobre mi vida sentimental.?

Empiezas por pedirme confirmación de los rumores de mi divorcio, y la conversación va derivando hacia mis gustos, mis fantasías… Estoy alucinando, pero al mismo tiempo, me dejo llevar, como hipnotizado por el movimiento de tus labios, que empiezan a antojárseme, me los quedo mirando solo unos instantes, pero no te pasa desapercibido… sin soltar la iniciativa que llevas desde que entraste con tu vestido de lunares, acercas tus labios a los míos mientras tus manos agarran mis muñecas.?

Nos besamos, con cierto miedo al principio, pero enseguida se torna en pasión, parece que no era yo solo quien lo deseaba, mis dedos se pierden entre tu melena, tus manos recorren mis brazos, mis hombros, mi cuello, mis labios pasan de los tuyos a tu cuello, de nuevo ese olor… me pone a mil…?

Mis manos comienzan a recorrer tus curvas, tu espalda, tu cintura, tus caderas, cuando de pronto alguien llama a la puerta, nos recomponemos como podemos, estás toda despeinada y yo con la camisa por fuera.., cojo aire y pregunto.?

– ¿Quien es??
– Soy el secretario del departamento, acaba de llegarle un paquete y tiene que firmar su recepción.?
– Joder! – Mascullo entre dientes, lo que hace que sueltes una risita.
– Ya voy.?

Me recompongo la camisa y salgo del despacho, al cabo de un rato vuelvo con una muestra de un nuevo material de acabados de fachadas que me envían de un fabricante que vi en una feria de construcción. Estás sentada en mi sitio, me miras, te muerdes el labio y te separas un poco el escote del vestido mostrándome uno de tus pezones.?

Eres una provocadora nata, voy a tu lado, te cojo la mano invitándote a ponerte de pie, y te sugiero que hagamos un tour por la facultad, que a estas horas está medio vacía. Entramos al edificio por la planta más baja y llamamos a uno de los ascensores viejos, esos que ya casi nadie usa. Cuando llega entramos dentro y pulso el botón de la planta más alta, son 7 pisos y el ascensor no es muy rápido.?

En cuanto se pone en marcha me abalanzo sobre tí, nuestros muslos se entrecruzan de tal forma que yo rozo tu sexo con mi pierna derecha y tu rozas mi paquete con la tuya, nos magreamos como adolescentes, son frenesí, recorremos nuestros cuerpos, nos besamos, nos restregamos. Siento como tu coño se humedece sobre mi muslo, y tú estás notando la reacción que eso provoca en mi comprimido miembro.?

El ascensor se para, hemos llegado arriba, esperamos unos segundos y le damos al botón de la planta más baja, mientras el ascensor está en movimiento, nosotros también. Tus manos acarician mi polla sobre el pantalón, las mías se sumergen bajo tu vestido desde atrás, recorriendo el valle que forman tus nalgas, buscando el manantial de los jugos que empapan mi muslo.? El ascensor llega abajo de todo, esperamos a ver si alguien abre la puerta exterior, nadie, pulsamos de nuevo el botón de la planta más alta.

Estamos así, subiendo y bajando solos hasta que el ascensor se detiene en una planta intermedia, la de la biblioteca, entra el bibliotecario y nosotros salimos, nos metemos en la biblioteca, y vamos a los aseos. Apenas hay cinco alumnos en toda la biblioteca, ensimismados con sus auriculares hojeando fotos y planos. ?

Nos metemos en el mismo aseo, ardiendo de deseo como estamos, mis labios se abalanzan sobre ese erecto pezón que me enseñaste antes, lo beso, lo chupo, lo mordisqueo, el juego te hace reír, y alternas risitas con gemidos, te tapo la boca con una mano para que nadie nos oiga; mientras, tus manos bajan por mi abdomen buscando la hebilla del cinturón.

?Las mías están levantando tu vestido, recorriendo el contorno de tus braguitas, y la redondez de tus suaves y redondas nalgas, busco la cinturilla de tus bragas y una vez la tengo en mi poder las hago caer al suelo. Entretanto tú ya te has deshecho de mi cinturón, mis pantalones están abiertos de par en par y mi polla palpita en tus manos. ?

Acaricias todo mi tallo, mientras, mis dedos ya han rodeado tus nalgas y se pierden entre tus labios, empapándose de tí. Te follo con los dedos mientras me pajeas, exploro toda tu cueva, deteniéndome en los puntos sensibles. Tus manos recorren mi polla de arriba abajo, la pajeas con ganas, quieres sacarle todo el jugo.

?Mis dedos continúan su labor, arrancándote gemidos que silencio colocando mis labios sobre los tuyos, mis movimientos hacen que tus piernas comiencen a flaquear, te tiemblan, se puede decir que es mi mano, metida dentro de tí como un gancho, la que impide que te caigas, todo tu cuerpo se estremece cuando consigo llevarte al primer orgasmo.

?Tus piernas se dan por vencidas y te dejas caer al suelo, sentada sobre tus talones, agarrada a mi polla. La miras, me miras, acercas tus labios y, sin prisa pero sin pausa, la haces desaparecer, la tragas entera, cuando mi glande toda tu úvula aparece el reflejo de una arcada y te la sacas de la boca casi por completo, sale empapada en saliva, tu boca está hecha agua.?

Tus manos agarran mis posaderas y empiezas a mover tu cabeza adelante y atrás, sacas la lengua, lames mi polla, mis huevos, besas mi pelvis y vuelves a engullir mi tronco, está duro, caliente, las venas hinchadas se marcan sobre su superficie como ríos a punto de desbordarse. Te recreas en la mamada, besas, lames, escupes, chupas. Te restriegas mi verga por la cara…?

Finalmente ocurre lo inevitable, te aviso de la inminencia de mi corrida, y la esperas con la boca abierta, quieres mi leche en tu boca, en tu cara, en tu pelo, en tu escote… y tus deseos se cumplen, densos y tibios chorros de semen caen sobre tu piel como una ducha.?

Te limpias los restos con los dedos y te los llevas a la boca, te pones en pie y nos besamos, compartiendo el sabor de mis efluvios, salimos del aseo uno detrás del otro, alguno de los alumnos ya no está, y los que quedan siguen absortos en sus quehaceres,?

Bajamos a la cafetería, que ya está a punto de cerrar y nos pedimos unas aguas para reponer líquidos, cuando terminamos me dispongo a despedirme hasta la semana que viene, y me interrumpes.

– ?Tengo el coche en el taller, ¿te importa llevarme??
– No, en absoluto. ?

Llegamos al coche y te pregunto que a donde te llevo, me plantas un beso en los labios y me dices:?
– ¿Me enseñas tu casa??
– Será un placer, pero será mejor que por el camino paremos a coger algo de cenar, tengo la nevera vacía.?

Por el camino no puedo evitar desviar la mirada a tus muslos, tú lo notas y levantas el vestido, separas las piernas, coges una de mis manos y te la colocas sobre el muslo, mientras tú haces lo mismo sobre mi pierna, no pasa mucho tiempo antes de que la tienda de campaña esté lista y el mástil deseando salir.?

Decidimos que unas hamburguesas en un drive in harán el apaño para la cena, asi que de camino a mi casa paramos a por un par de menús de comida saludable y los vamos comiendo de camino, la distancia no es mucha, pero estos menús desaparecen en un par de bocados, y más con el hambre que nos dio nuestra tarde.?

Llegamos a mi casa, aparco el coche, entramos, te enseño el salón con las vistas a la ciudad, sales a la terraza, ya está anocheciendo y la vista de la puesta de sol es espectacular, pero tú decides ponerte a competir con ella, te sacas el vestido, y te apoyas en la barandilla, ofreciendome una vista inigualable de tu trasero a contraluz con la puesta de sol de fondo.?

Coloco mis manos en tu delicada cintura y empiezo a cubrir tus nalgas de besos, las separo y hundo mi lengua en tu ano, acaricio su contorno, bajo hacia tus labios vaginales, los lamo, los beso, los chupo, te como toda, tu coño huele a sexo, a pasión, a deseo, y recorro cada rincón al que puedo llegar, martilleo tu clitoris con mis dedos, mi lengua se folla alternatiamente cada una de tus entradas. ?

Arqueas la espalda, gimes mientras disfrutas tanto de las vistas como de la sesión de sexo oral que te estoy dando. mi saliva se mezcla con tus jugos que comienzan a correr en abundancia por tus muslos abajo, entre gemidos me pides que te folle, quieres sentir como te embisto contra la barandilla. Me incorporo tras de tí, restriego mi glande contra tus excitados labios haciéndote estremecer, hasta que finalmente apunto a tu raja y comiendo a deslizar mi verga dentro de tí.?

Entra suave, tus mullidas paredes le dan una calurosa bienvenida, aprietas tus músculos vaginales para incrementar las sensaciones y el rozamiento de mi falo al atravesarte. Agarrado a tus caderas me voy metiendo en tu interior hasta que mi pelvis toca tus posaderas, entonces reculo y luego vuelvo de nuevo, voy incrementando el ritmo, tú cada vez pides más.?

El vaivén se hace frenético, entro y salgo de tí como los pistones de un coche de carreras, mueves tu culo en círculos para sentir cada embestida en un rincón distinto de tu sexo. Tus tetas se bambolean, los pezones chocan contra la fría barandilla de la terraza en la que estás apoyada. Mis manos amasan tus nalgas, las azotan suavemente, rodean tu cintura y acarician tu clítoris.?

Nuestros movimientos son cada vez más rápidos, las gotas de sudor que recorren mi fente se están uniendo para formar arroyos que caen sobre tu espalda y se funden con el brillo de la transpiración de tu piel.?

Mi pene comienza a palpitar, mis huevos bombean, estoy a punto de eyacular. Me la pides dentro, quieres sentirte llena, un torrente se abre camino desde mis testículos y desemboca en tu vagina, inundándola por completo, los jugos blanquecinos que lubricaban tu coño se mezclan con mi semen y desbordan, cayendo por tus muslos temblorosos.?

Nos sentamos en los divanes de la terraza, desnudos, sudorosos, extasiados, nos recostamos y al poco nos quedamos dormidos bajo las estrellas de una noche inusualmente cálida.?

Dedicado a laugp?
Texto e ilustración por @sexticles? ? ? 

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